Minutas Transiberianas : primeros pasos en Rusia

Minutas Transiberianas : primeros pasos en Rusia

Vladivostok, en ruso, significa “dominio del Este”. Esta ciudad portuaria de Rusia, sale al Oceano Pacífico. Allí es donde comienza este pequeño relato de una gran experiencia recomendada para todos los aventureros que busquen derribar mitos. Bienvenidos al Transiberiano.

Pasé dos meses en Rusia, y mi objetivo era claro: Llegar a Moscú, pues toda mi vida soñé con estar en la Plaza Roja.

Había visto una foto de muy chico que me había llamado la atención y de allí en más mi curiosidad por la historia y cultura rusa, me ha llevado a interesarme lo suficiente para viajar allí y derribar algunos mitos o incluso hasta confirmarlos. El tren transiberiano fue mi razón para decidirme, ya que pasar semejante cantidad de horas recluido en un vagón de tren se me hacía románticamente similar a estar preso de las fronteras como la Rusia Soviética encerrado detrás de la cortina de hierro. Y en éstas circunstancias sólo podía ver lo que se me mostraba a través de las ventanas del tren y pero si podría relacionarme con gente local.

La tercera clase.



Pasé una buena semana en Vladivostok, para poder aclimatarme a Rusia, el idioma, el acento, el dinero y el día a día. Venía de China y ya sentía un gran alivio por leer el alfabeto cirílico. Por suerte pude aprender algo de ruso previamente y tenía un librito que me salvó la vida varias veces. Conocí mucha gente local gracias a la red social CouchSurfing que sirve para conectar a viajeros con locales y propone distintos eventos en las ciudades e incluso la posibilidad de ser hospedado por ellos. Me han llevado a conocer lugares, a tomar café, a practicar ruso, incluso querían que bailemos tango o salsa, pero en esta disciplina la verdad que no tengo jurisdicción. Pegamos tan buena onda que casi todos me vinieron a despedir el día que tenía que subir al tren.

Amigos de Vladivostok que conocí en el hostel, Couchsurfing y por ahí…


No lo podía creer: Yo estaba feliz de empezar a materializar el sueño del transiberiano pero triste de dejar atrás a estos afectos que tan bien me habían recibido. Con esa fuerte sensación en el pecho, comenzaba el recorrido de casi 10.000km.


Vale aclarar que el “Transiberiano” no es un tren específico que atraviesa Rusia permitiendo hacer una suerte de hop-on y hop-off como los buses turísticos, sino que se refiere al trazado de la línea férrea que atraviesa Siberia.

Saber esto puede ahorrarnos una confusión a la hora de comenzar a planear el viaje. Para viajar en el “Transiberiano” no hay que comprar un boleto turístico como si fuese el mismo una excursión organizada. Para poder recorrer Siberia, tenemos que comprar boletos individuales de A a B y de B a C y así sucesivamente teniendo en cuenta donde quiere uno parar y por cuantos días. Todo esto se compra directamente en la página de los trenes rusos www.rzd.ru y existe una versión en inglés para la tranquilidad de los viajeros. También hay una APP para los teléfonos mucho más amigable.

9288 son los kilómetros que separan a Vladivostok de Moscú


¿Existe un servicio que va de punta a punta? Sí. Tarda 6 o 7 días. Las paradas son de máximo 1h30min. Esa no era mi idea de recorrer Rusia. Por eso en mi relato encontrarán que compré los segmentos por separado y esto requiere cierta planificación previa.


SOBRE EL TREN EN SI
Normalmente encontraremos 3 clases:
1. Primera Clase = SV o Liuks(Lux) donde hay dos camas por cabina cerrada.
2. Segunda Clase = Kupé donde hay cuatro camas por cabina cerrada.
3. Tercera Clase = Platzkart es el vagón abierto con 6 camas por sección aunque no hay separaciones con puertas y el mismo pasillo une todas las secciones de 6.

Una panorámica de la estación de Vladivostok


Todos mis pasajes fueron comprados en la tercera clase, denominada Platzkart. Este vagón es una formación sin divisiones, una puerta de embarque y dos baños en cada extremo del vagón y acomoda creo que hasta 50 personas aproximadamente. Cada vagón cuenta con el servicio de una especie de azafata/o llamado provodnitza o provodnika según si es mujer u hombre.
Las camas vienen divididas en secciones de 6, teniendo cuatro camas enfrentadas que apuntan hacia una ventana, mientras las otras dos van en paralelo a la formación dando espacio al pasillo. Estas dos camas laterales tienen la particularidad que la cama de abajo se transforma en una mesita para usar entre dos asientos durante el día.
Existe un dispenser de agua caliente en todos los vagones. Se lo conoce como Zamovar.

Zamovar, el dispenser de agua caliente.


SOBRE EL SERVICIO A BORDO
Al embarcar en el tren, uno presenta a la provodnitza su billete y su documento. Éste nos dará la indicación de donde queda nuestra cama, aunque la instrucción viene en ruso. Igual uno se ubica por los números.
Una vez el tren en marcha, la provodnitza nos acercará nuestra ropa de cama y toalla de mano. Sobre las literas hay un estante donde se encuentran los colchones y frazadas que son comunes para todos. Es trabajo nuestro armar nuestra cama.
La provodnitza nos puede prestar durante el viaje unas tazas para el té que venía con motivos imperiales. El té es una bebida muy popular y siempre nos lo van a ofrecer, ya que la provodnitza nos vende los saquitos de té (entre otras cosas) y el agua la podemos recargar en el Zamovar .

“Ty budish chai?”

Quieres té?


Para los viajes largos es común que la gente lleve su propia comida, y vienen super preparados la mayoría. Aunque de tanto en tanto vendedores ambulantes pasan por el vagón ofreciendo comidas rápidas, como un wrap o un cheburek (empanada frita gigante ) especialmente a la hora de la comida.
Si uno está con ganas de algo muy particular puede ir hasta el vagón-bar donde los precios no son muy amigables pero si necesita uno distenderse y airear la cabeza después de tantas horas en el compartimiento, se puede ir a relajar a este lugar. Obviamente las horas pico va a estar lleno, pero a media tarde se puede ir a sentar uno a ver la vida pasar mientras se toma una cerveza de 200 rublos – la moneda local. (aprox 2,7 USD).


SOBRE LAS PARADAS
Cada vagón cuenta con una raspisanie o cronograma que dice el nombre de la parada, el horario de la parada y por cuantos minutos es esa parada. Nos puede ayudar a saber si podemos bajar a estirar las piernas, o comprar algo, e incluso bajar a fumar para aquel que necesite. Generalmente solo nos dejan descender en aquellas paradas de varios minutos. Si la parada es de menos de 10 minutos prefieren que nadie baje para evitar demoras. Depende de la provodnitza muchas veces.

SOBRE EL EQUIPAJE
Si uno viaja con equipaje normal, no debe preocuparse pues hay lugar para el equipaje tanto sobre las literas como dentro de las camas inferiores que se levantan como si fuese un cajón.

La estación de Irkutsk me recibió después de varios días arriba del tren.



MI EXPERIENCIA
En total realicé 8 trayectos de tren, siendo el más corto un viaje de 12hs y el más largo de 61hs. También me desvié de la ruta Transiberiana para visitar Astana, la capital de Kazajistan. Todos ellos fueron realizados en Tercera Clase o platzkart mientras que solo en un tramo por falta de boletos tuve que viajar en Segunda Clase o kupe.
Atravesar Rusia en el Transiberiano es una experiencia que invita a la socialización. En Siberia me tocó conocer gente genial en los trenes, y siempre que viajé me tocaba ser el único extranjero dentro del vagón. Y las clases de ruso dieron fruto ya que al repetir las situaciones de conocer gente a diario, podía practicar y perfeccionar lo poco que sabía yendo de menor a mayor a lo largo del viaje.

Así son los boletos tradicionales de los trenes rusos.


EL PRIMER TRAMO (14hs)
Conocí en el primer viaje a Viktor, que viajaba de Vladivostok a Jabaróvsk para hacer un curso de capacitación en los trenes rusos. Estaba recientemente retirado del ejército donde trabajaba en un barco bombardero y hacía poco se había casado con su novia. Esta descripción de Viktor que hice en dos líneas nos habrá tomado unos 15 minutos de comunicación para entendernos.
Al rato ya nos llamábamos por el nombre y trataba de explicarle sobre mi vida en Argentina. Cuando llego la hora de comer el sacó un tupper gigante con un pollo al horno que le había hecho la señora. Me ofreció compartirlo porque no había llevado nada de cenar, y yo me ofrecí a comprar una botella de agua.
Chapurreando ruso esa noche y la mañana siguiente, desayunamos té con galletitas que yo tenía y nos despedimos con un abrazo en la Estación de Jabaróvsk donde los dos bajamos pero con diferentes destinos.

Con Viktor. Todavía estamos en contacto por las redes sociales.

“At kuda iedish?

“De donde vienes?”



Este es una muestra lo que se viene, que será más en detalle de cada parada, qué expectativas se puede tener y lo que me pasó en realidad.

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Memorias de Siberia
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